Una vez escuché en un video que lo que nosotras, las mujeres cristianas, deberíamos pedirle al Señor es un hombre que actúe como el sacerdote del hogar y no orar por un esposo idóneo, porque nosotras somos la ayuda idónea.
Eso se me quedó en la mente por mucho tiempo, tanto que todavía lo recuerdo como si fuera ayer. Me hizo entender que el sentido de orar por un marido ya no puede quedarse solo en el romanticismo. (¡Hey! ¡Subió la libra! 😂)
Y créeme que ahora mi corazón anhela un sacerdote como esposo, porque deseo que sea él quien enseñe la Palabra en nuestro hogar, tanto a mí como a nuestros hijos. Que también nos guíe como cabeza de la familia y que siempre ponga a Dios en primer lugar en nuestras vidas.
Eso me trajo a la memoria el primer retiro familiar, cuando el pastor nos habló de Abraham. Ahí fue que me cayó el veinte. Entonces entendí que Abraham era el sacerdote de su familia.
Y fuera de coro, mi gente, miren lo que dice Génesis 18:19 (NTV):
"Pues yo lo he elegido para que dirija a sus hijos y a su familia a fin de que se mantengan en el camino del Señor, haciendo lo que es correcto y justo. Entonces yo haré para Abraham todo lo que he prometido."
¡Gloria a Dios! ¿Tú sabes lo chulo que sería eso para mí como esposa? 😍
Bueno... estoy subiendo los estándares.
Esto me vino a la mente esta madrugada, como a las 4:00 a. m., y mira, ya son las 2:55 a. m. y todavía me tiene pensando.
Sí... yo pienso a veces. 😂
Espero en Dios que así sea.
Y ya que estamos, le voy a agregar otro requisito:
Que también sea mi mejor amigo.
Papá... hazme ese favor. ❤️🙏🏽
Andry Vilorio
08/27/2026
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