Roma estuvo hermosa. Sus calles antiguas y sus monumentos hacían que todo pareciera sacado de un cuento de hadas.
Me encantó cada plato que probé, cada fuente de agua de la que bebí, cada museo y cada iglesia que visité. Todo me pareció tan romántico y hermoso que no dudo en volver otra vez.
Pero me hiciste falta, mi príncipe azul. Me hubiera encantado tenerte a mi lado para compartir contigo tanta belleza y disfrutar juntos de este regalo para los ojos.
Aunque quise mandarte una postal, no pude porque no tenía tu dirección y me daba vergüenza pedírtela. Por eso subí algunos de los momentos en los que te tenía en la mente.
Andry Vilorio07/22/2026
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