A veces tenemos que renunciar a esas cosas que nos causan confusión y caos, para poder volver a sentir paz.
No eran mariposas, era ansiedad.
No era que te hacía falta, era dependencia emocional.
No puedo aceptar estar sola, era miedo.
No puedo perder mi trabajo tengo que trabajar más, era estrés.
Al final, cuando quedas sola en una habitación de hospital, solo te das cuenta que solo Jesús esta a tu lado.
Paso la primera vez, y en esta segunda vez ya sabía que no estaba sola, porque tengo la mejor compañía, mi Jesús.
Él me trajo paz en medio del caos y me dio discernimiento en medio de la confusión, pero sobretodo guardo mi corazón con mucho celo y amor.
Gloria a ti, Señor Jesucristo.
03/09/2026

0 comentarios:
Publicar un comentario